Predicciones 2026: los vectores que definirán el año

Predicciones 2026: los vectores que definirán el año

MERCADOS

Fuente: bloomberglinea.com


Buenos días:

El “Consejo de Paz para Gaza” de Trump avanza entre objeciones de Israel, polémica por cobrar 1,000 millones de dólares por membresía permanente y la invitación de Putin, en un formato que algunos ven como alternativa a la Organización de las Naciones Unidas / El presidente de Irán, Pezeshkian advirtió que atacar a Khamenei sería “guerra total”, culpó a las sanciones por la crisis interna y Trump pidió un cambio de liderazgo en Irán / México llega a 2026 con margen de maniobra mínimo: presión de Estados Unidos, debilidad institucional y seguridad deteriorada, lo que frena la inversión y deja a la economía moviéndose sólo por inercia / La extracción de Maduro reactivó el intervencionismo de Estados Unidos y eleva el riesgo para México: si no desmonta redes político-criminales con estrategia propia, Washington podría escalar de presión contra cárteles a acciones contra la clase política / Starmer (primer ministro de Gran Bretaña) respondió a Trump que solo Groenlandia y Dinamarca pueden decidir el futuro del territorio, mientras Europa evalúa una respuesta conjunta ante la amenaza / Europa asume que “apaciguar” a Trump no funciona y evalúa represalias comerciales ante su amenaza arancelaria para forzar la “compra” de Groenlandia, en un pulso que pone a prueba la credibilidad de Occidente / Trump agita mercados y aliados al amenazar con aranceles para forzar la adquisición de Groenlandia / En 2025 el oro superó ampliamente a bitcoin, pero a cinco años bitcoin lidera, mostrando que ambos cubren riesgos distintos en horizontes diferentes / El oro suele subir solo de forma temporal en crisis, pero hoy lo hace de manera sostenida porque los bancos centrales están acumulándolo como ancla estratégica en una nueva guerra fría monetaria / China creció 5% en 2025 gracias a un superávit comercial récord, pero cerró el año con desaceleración (4.5% en el cuarto trimestre) y presión deflacionaria / Predicciones 2026: Europa seguirá estructuralmente dependiente de Estados Unidos; el sistema multilateral se debilitará y la guerra Rusia-Ucrania seguirá sin paz cercana / Las stablecoins se normalizarán; no estallará una burbuja de inteligencia artificial y las tecnológicas acelerarán su apuesta nuclear por demanda energética / América Latina puede va a “girar” a la derecha políticamente; Argentina se “dolarizará” de facto, China avanzará en chips y el mundo romperá de nuevo el umbral de 1.4°C / 2026 consolidará un mundo regido por coerción geopolítica, una guerra fría monetaria que acelera la búsqueda de refugios como el oro y una carrera por la inteligencia artificial limitada por energía e infraestructura.

Hoy publicamos una edición más breve, ya que los mercados en Estados Unidos permanecen cerrados por el feriado de Martin Luther King Jr.

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Tras analizar más de 2000 predicciones de expertos, se vislumbran temas claros sobre lo que se avecina en 2026.

Aquí, visualizamos dónde coinciden más las previsiones de los expertos para revelar qué esperan los analistas y líderes de opinión para el próximo año.

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LAS MÁS IMPORTANTES DE HOY

1. POLÍTICA INTERNACIONAL

Sir Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, afirmó que corresponde exclusivamente “al pueblo de Groenlandia y al Reino de Dinamarca” decidir el estatus futuro del territorio, en respuesta al intento cada vez más agresivo de Donald Trump por adquirirlo. Previamente, Trump amenazó con incrementar aranceles a los países europeos que se opongan a sus planes; ante ello, los líderes del continente podrían reunirse incluso hoy mismo para articular una respuesta conjunta. (TE)

Inteligencia News Sensei: A estas alturas, a Europa ya le empieza a quedar claro que la política de apaciguamiento simplemente no funciona con Donald Trump. Es un término cargado, inevitablemente asociado a la diplomacia de los años treinta que fracasó ante la agresión nazi; que hoy reaparezca para describir la incapacidad de la Unión Europea —y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte— de contener las ambiciones imperiales del líder estadounidense habla de la gravedad del momento. Groenlandia, un territorio escasamente poblado pero estratégicamente crucial, se ha convertido en la colina improbable en la que los líderes europeos entienden que quizá deban sostenerse a cualquier costo. Lo que comenzó como un chiste —como la broma recurrente de que Canadá podría convertirse en el estado 51— hoy se percibe como un proyecto serio, especialmente con Trump aterrizando esta semana en Davos.

Para una Europa ya comprometida con sostener la defensa de Ucrania frente a Rusia, el dilema es existencial: tomar territorio soberano de un aliado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte sería, en los hechos, dinamitar la arquitectura de seguridad que rige desde la Segunda Guerra Mundial. La Unión Europea ya discute posibles represalias comerciales, incluyendo aranceles por 93,000 millones de euros a bienes estadounidenses, si Trump cumple su amenaza de imponer gravámenes de 10% a varios países europeos, escalando hasta 25% en junio, salvo que exista un acuerdo para la “compra de Groenlandia”. Tras meses de gestos conciliadores —silencios ante insultos, contención frente a aranceles, mayores compromisos de gasto militar y viajes en bloque a Washington— el balance es que nada funcionó. Ahora, frente a una demanda imposible de conceder, el bloque enfrenta su decisión más delicada: responder con fuerza para preservar su credibilidad y supervivencia estratégica, o aceptar que la coerción económica puede convertirse en la nueva norma dentro del mundo occidental.


El llamado “Consejo de Paz para Gaza” de Trump empieza a tomar forma, incluso mientras Israel expresa objeciones a partes del plan para apuntalar el frágil cese al fuego en la región. Tony Blair, ex primer ministro del Reino Unido y designado para el panel ejecutivo del organismo, se deslindó de la exigencia del presidente estadounidense de que los países paguen 1,000 millones de dólares por una membresía permanente, en una iniciativa que algunos temen que nazca con la intención de sustituir a la Organización de las Naciones Unidas. El Kremlin afirmó que Vladimir Putin ya recibió una invitación para sumarse. (BBG)

Masoud Pezeshkian, presidente de Irán, advirtió que cualquier ataque contra el ayatolá Ali Khamenei —líder supremo del país— equivaldría a declarar “una guerra a gran escala”. Pezeshkian también atribuyó las dificultades que enfrenta la población iraní a las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados. El sábado, Donald Trump calificó a Khamenei como “un hombre enfermo” y afirmó que “es momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán”. (TE)

México entra a 2026 en una posición de vulnerabilidad estratégica: con una diplomacia debilitada, menor peso en foros multilaterales y una relación con Estados Unidos cada vez más condicionada por la agenda de seguridad y la presión política. En lo interno, el deterioro de la certeza jurídica, la captura territorial de los grupos criminales y la percepción de connivencia entre crimen y política se han vuelto factores de riesgo sistémico, elevando el costo país y frenando decisiones de inversión. A esto se suma una economía que avanza por inercia, sostenida más por el comercio exterior y el tipo de cambio que por un motor doméstico robusto, en un contexto donde la incertidumbre sobre el T-MEC y la autonomía institucional limita cualquier planeación de mediano plazo. El saldo es un país con menos margen de maniobra, más expuesto a choques externos y con una ventana cada vez más estrecha para reconstruir credibilidad, gobernabilidad y crecimiento. (Diversas fuentes)

Inteligencia News Sensei: La extracción de Nicolás Maduro marcó un punto de quiebre en la relación de Estados Unidos con América Latina y reinstaló el intervencionismo territorial como instrumento explícito de política exterior. Para México, el precedente es especialmente delicado: Washington no solo evalúa la eficacia de la estrategia de seguridad, sino la profundidad de la colusión entre clase política y crimen organizado. En el corto plazo, el escenario más probable no es una acción directa contra actores políticos mexicanos, sino una intensificación de la presión: mayor designación de organizaciones criminales como amenazas excepcionales, operaciones de alto impacto con fuerte carga mediática y exigencias públicas de resultados visibles. A mediano plazo, si esa narrativa se consolida y México no logra demostrar avances creíbles en el desmantelamiento de redes de protección política, el riesgo se desplaza del terreno criminal al político, con sanciones personales, procesos judiciales extraterritoriales o acciones selectivas que podrían erosionar la soberanía sin necesidad de una intervención formal.

El dilema estratégico para el gobierno mexicano es profundo. Una depuración acelerada de los vínculos entre poder local y economías criminales implicaría romper un pacto informal que ha sostenido gobernabilidad territorial durante décadas, con el riesgo de fragmentación política y escaladas de violencia local. No hacerlo, en cambio, refuerza la percepción de un Estado incapaz de corregirse a sí mismo y abre espacio para que Washington imponga ritmo, objetivos y métodos. El escenario base apunta a meses de presión creciente, donde decomisos y detenciones ya no serán suficientes, y donde la estabilidad política interna competirá directamente con la credibilidad internacional. La ventana para una estrategia propia —gradual, inteligente y políticamente viable— existe, pero se está cerrando: si México no redefine pronto su relación entre seguridad, política y soberanía, otros lo harán por él, con costos imprevisibles en el largo plazo.


Un choque entre dos trenes de alta velocidad en el sur de España dejó al menos 39 muertos y 150 heridos. El accidente ocurrió cuando un servicio que viajaba de Málaga a Madrid descarriló e impactó contra un tren que circulaba en sentido contrario. La causa aún no ha sido determinada. Pedro Sánchez, primer ministro de España, lo describió como “una noche de profundo dolor”. (TE)

El oro ganó el año frente a bitcoin, pero el balance cambia cuando se observa el desempeño de largo plazo. La reciente superioridad del metal precioso sobre su contraparte digital ha reavivado las críticas sobre la capacidad de bitcoin como reserva de valor y cobertura contra la inflación, aunque esa lectura depende en gran medida del punto de partida que se elija para el análisis.
2. ECONOMÍA INTERNACIONAL

En 2025, el oro aplastó a bitcoin, pero la lectura cambia por completo cuando se amplía el horizonte. En los últimos 12 meses, el metal subió más de 63%, mientras bitcoin se encaminó a apenas su tercer año negativo de la última década, algo que sorprendió pese al entorno políticamente favorable en Estados Unidos, la flexibilización regulatoria, la demanda institucional y el auge de los fondos cotizados que replican bitcoin. Al mismo tiempo, el oro se benefició de una demanda constante tanto minorista como institucional, además de compras sostenidas por bancos centrales y gobiernos, reforzando su rol como refugio en un año dominado por incertidumbre macro.

Si se mira más allá del año calendario, el marcador se vuelve más matizado: a 18 meses el oro sigue liderando con ventaja, a dos años se mantiene ligeramente arriba (especialmente tras el repunte del último trimestre de 2025), pero a cinco años bitcoin retoma el protagonismo con ganancias superiores a 200% frente al avance de 124% del oro. La mejor interpretación no es “uno gana y el otro pierde”, sino que funcionan como coberturas para riesgos distintos en plazos distintos: el oro tiende a proteger en episodios de estrés y aversión al riesgo, mientras bitcoin ofrece un potencial de alza más asimétrico cuando hay expansión de liquidez y cambios en expectativas monetarias. (OBD)

Inteligencia News Sensei: Normalmente, el oro sube cuando hay episodios de tensión geopolítica o choques de incertidumbre: es el reflejo clásico del “modo refugio” y, muchas veces, ese movimiento se disipa cuando el riesgo baja o cuando el mercado vuelve a enfocarse en tasas y crecimiento. La diferencia ahora es la persistencia. No se trata de un pico temporal, sino de una tendencia sostenida que sugiere algo más profundo: una erosión gradual de confianza en el dinero fiduciario y en el orden financiero que lo sostiene. El oro está funcionando menos como reacción al miedo y más como señal de reconfiguración estructural: un activo que sube no solo por la crisis del momento, sino por la sospecha de que el sistema seguirá produciendo crisis.

La clave de esa transformación está en quién está comprando. El impulso ya no depende únicamente de demanda minorista o de coberturas tácticas de corto plazo, sino de acumulación estratégica por parte de bancos centrales, particularmente fuera del núcleo occidental. Es una conducta propia de una guerra fría monetaria: blindarse contra sanciones, diversificar reservas y reducir dependencia de activos denominados en dólares. En ese escenario, el oro no necesita volver como patrón oficial para recuperar su centralidad; basta con que opere como ancla geopolítica. Si este patrón se mantiene, el mundo se moverá hacia un equilibrio más multipolar, con mayor fragmentación financiera y una competencia explícita por quién define —y respalda— la confianza global.


La amenaza de Donald Trump de imponer aranceles a los países que se opongan a sus planes para adquirir Groenlandia está sacudiendo tanto a los mercados como a los aliados. En Europa, los líderes parecen estar dejando atrás su tradicional cautela para confrontar al presidente estadounidense: Alemania advirtió que Trump ya cruzó una línea roja, mientras la Unión Europea analiza represalias comerciales, incluyendo aranceles sobre 93,000 millones de euros en bienes de Estados Unidos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, endureció el tono al afirmar que Washington no dará marcha atrás en su objetivo de tomar control de Groenlandia. Y Trump, además, vinculó sus pretensiones con una vieja queja personal: no haber recibido el Premio Nobel de la Paz. (BBG)

Inteligencia News Sensei: El “shock” inmediato ya se está viendo en el manual clásico de aversión al riesgo: metales preciosos en máximos históricos, caída de futuros de acciones en Estados Unidos y retroceso de bolsas europeas, con castigo adicional a activos más especulativos como los criptoactivos. En el muy corto plazo, el mercado va a operar con un eje binario: (1) escalamiento —si Washington formaliza los gravámenes y Bruselas activa represalias—, lo que tiende a empujar flujos hacia refugios (oro, franco suizo, yen) y a ampliar la prima de riesgo en renta variable, especialmente en sectores expuestos a comercio transatlántico; y (2) contención —si se abre una ventana de negociación—, que típicamente dispara un rebote técnico en acciones y crédito, pero con volatilidad alta porque el factor dominante no es “valoración”, sino “titulares y política”.


A mediano plazo, el escenario central deja de ser “aranceles sí o no” y pasa a ser “duración de la incertidumbre”: cuanto más se prolongue el pulso, más probable es que el mercado empiece a descontar un régimen de crecimiento más frágil y una inflación más persistente (por fricciones comerciales), complicando la ruta de tasas y presionando al dólar por la erosión de confianza y la búsqueda de alternativas de reserva. En Europa, la señal política está cambiando: ya se habla de reactivar un paquete de represalias por alrededor de 93,000 millones de euros en bienes de Estados Unidos e incluso de herramientas más duras para responder a coerción económica; si ese endurecimiento se materializa, el riesgo no es solo de “guerra comercial”, sino de ruptura de coordinación entre aliados, con impactos en cadenas de suministro, defensa y energía. En ese contexto, el balance de probabilidades favorece: oro fuerte como termómetro de estrés; acciones con rallies cortos pero frágiles; y rotación hacia calidad y liquidez, hasta que haya claridad sobre si esto termina en negociación rápida o en un conflicto sostenido por trimestres.

Capitalismo carroñero. “Marxismo MAGA (Make America Great Again)”. Tecno-feudalismo. Llámese como se llame, Trump está sacudiendo la economía global tal como se observa desde el Foro Económico Mundial, que inicia hoy en Davos, el resort suizo convertido en símbolo de riqueza y poder. En paralelo, y al margen de la reunión, funcionarios de Estados Unidos y Ucrania planean nuevas conversaciones sobre un posible acuerdo para poner fin a la guerra de Rusia contra Ucrania, según el principal negociador de Kyiv. (BBG)

La economía de China creció 5% en 2025, en línea con el objetivo fijado por el gobierno, de acuerdo con cifras oficiales, apoyada en un superávit comercial récord. El balance, sin embargo, fue menos favorable hacia el cierre del año: el crecimiento del producto interno bruto se desaceleró a 4.5% en el cuarto trimestre, su ritmo más bajo en tres años y por debajo del 4.8% registrado en el tercer trimestre. Además, el crecimiento nominal fue inferior al ajustado por inflación, reflejo de la persistente caída de precios y de las presiones deflacionarias que siguen pesando sobre la economía. (BBG)

Tres fuerzas que se retroalimentan se consolidarán en 2026: un orden geopolítico regido por la presión y el castigo, una economía que revela la erosión del dinero fiduciario, y una carrera tecnológica por la superinteligencia que puede verse limitada por la falta de energía.
3. INNOVACIÓN, TECNOLOGÍA Y CAMBIO CLIMÁTICO

Europa seguirá atada al ecosistema de Estados Unidos
Más allá del discurso político, la dependencia europea es cotidiana y estructural: millones de personas pagan con Visa o Mastercard, usan dispositivos y sistemas de Google o Apple, consumen entretenimiento en plataformas como Netflix, y buena parte de la seguridad del continente todavía descansa en equipamiento y capacidades militares estadounidenses. Romper esos vínculos no es una decisión inmediata: requiere años de inversióndonde , sustitución tecnológica y rediseño industrial.

Las criptomonedas entran al “sistema”
El respaldo bipartidista en Estados Unidos está abriendo la puerta a reglas más amigables para la industria, lo que acelerará la adopción de stablecoins (criptomonedas diseñadas para mantener paridad con el dólar) dentro de los mercados financieros tradicionales. Este giro tendrá efecto global: otros países tenderán a imitar el marco estadounidense, y Europa probablemente se verá forzada a ajustar su enfoque más centralizado, liderado por bancos centrales, para no perder competitividad financiera.

Las grandes tecnológicas aceleran su apuesta nuclear
El consumo eléctrico de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial seguirá escalando, y eso empuja a las empresas tecnológicas a asegurar energía estable a largo plazo. En lugar de depender únicamente de redes públicas saturadas o de cambios regulatorios lentos, compañías como Meta buscarán contratos y compromisos nucleares adicionales para blindar su crecimiento. La lógica es simple: sin electricidad firme y barata, no hay expansión real de inteligencia artificial.

No habrá un estallido de “burbuja” en inteligencia artificial
Muchos esperan un colapso bursátil por exceso de entusiasmo tecnológico, pero el escenario más probable es distinto: un reacomodo de capital. Parte del dinero podría moverse hacia mercados como Reino Unido, Japón y Europa, impulsado por la difusión de tecnologías, un dólar potencialmente más débil y un entorno de estímulos fiscales y reformas que mejoren expectativas de crecimiento fuera de Estados Unidos.

La paz entre Rusia y Ucrania seguirá difícil de alcanzar
Ha habido diplomacia intensa, pero el conflicto no se acerca a un cierre porque una de las partes no tiene incentivos para terminarlo. Putin parece apostar a que el tiempo lo favorece: desgaste occidental, fatiga política y división interna. Occidente tiene herramientas para alterar esa ecuación, pero el problema central no es capacidad, sino voluntad sostenida para imponer costos y sostener el apoyo.

La izquierda pierde terreno en América Latina
El ciclo político podría girar a la derecha en varios países, empezando por Colombia, donde Abelardo de la Espriella buscaría capitalizar el cansancio social por la inseguridad con una promesa de mano dura y recuperación económica. Ese impulso podría replicarse, con matices, en elecciones clave en Perú y Brasil. El hilo conductor es el mismo: inseguridad, estancamiento y hartazgo con gobiernos percibidos como ineficaces.

Argentina se “dolariza” sin declararlo
La vía más probable no será un decreto formal, sino la normalización de pagos cotidianos con stablecoins, creando en la práctica una economía paralela en dólares junto al peso. El fenómeno ya existe en la vida real por razones de supervivencia financiera, y podría institucionalizarse con el empuje del gobierno de Milei, el financiamiento del Fondo Monetario Internacional y la entrada de servicios cripto al sistema bancario. Sería una dolarización de facto, por adopción y conveniencia.

El planeta supera de nuevo el umbral de 1.4°C
La temperatura promedio global podría ubicarse cerca de 1.46°C por encima de los niveles preindustriales, acumulando un cuarto año por arriba del umbral de 1.4°C. Esto apunta a un mundo donde la adaptación se vuelve tan urgente como la reducción de emisiones: más eventos extremos, más presión sobre cadenas agrícolas y más tensión política por costos de transición energética.

Los BRICS ganan peso mientras se diluye la alianza del Indo-Pacífico
India recibirá en agosto una cumbre de BRICS ampliada (un bloque de países que busca mayor coordinación fuera del eje occidental). En contraste, se enfría la cooperación del “Quad”, una alianza informal entre Estados Unidos, Japón, India y Australia diseñada para coordinar seguridad y estrategia en el Indo-Pacífico frente a la influencia de China. Si ese grupo pierde prioridad política y sus cumbres se posponen, el mensaje es claro: menos cohesión en el frente asiático de Washington y más margen para que potencias emergentes reconfiguren equilibrios regionales.

Reestructura drástica en la Organización de las Naciones Unidas
La combinación de retiros de Estados Unidos de ciertos organismos y la falta de financiamiento de otros donantes obligará a la Organización de las Naciones Unidas a recortar, fusionar y simplificar operaciones. Quien asuma como próximo secretario general podría heredar una institución bajo presión financiera severa, con menor capacidad de intervención y más competencia de mecanismos alternativos impulsados por potencias.

El régimen iraní resiste, por ahora
Aunque las protestas abrieron expectativas de cambio, el cierre de filas interno y el temor social a la represión podrían darle oxígeno al régimen. Pero la estabilidad seguirá siendo frágil: sin recuperación económica y sin algún tipo de normalización externa, el descontento estructural no desaparece. Irán puede aguantar, pero difícilmente estabilizarse de verdad.

China se acerca a igualar la producción de chips de Estados Unidos
China podría alcanzar casi paridad en volumen de producción de semiconductores en segmentos clave, aunque no necesariamente en calidad de punta. El motor es doble: presión por controles de exportación y un mercado doméstico gigantesco que financia escala. Si logra un “momento DeepSeek” en hardware —un salto de capacidad—, el efecto sería acelerar su autonomía tecnológica y su adopción masiva de inteligencia artificial.

La democracia incorpora inteligencia artificial para escuchar mejor
Veremos más herramientas basadas en inteligencia artificial para procesar opiniones ciudadanas, sintetizar propuestas y encontrar puntos de consenso en consultas públicas masivas. Taiwán ya mostró que esto puede reducir fricción y mejorar deliberación, pero el reto será la confianza: si la gente percibe manipulación o sesgo, la tecnología puede polarizar aún más. El éxito dependerá de transparencia y legitimidad institucional. (I.I)

Inteligencia News Sensei: En 2026, la geopolítica terminará de abandonar el lenguaje del consenso y adoptará el lenguaje de la presión. El orden internacional que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial no colapsa de golpe, pero se erosiona con cada episodio en el que la fuerza, la coerción económica y el cálculo de poder pesan más que las instituciones. Estados Unidos acelera esa transición con una lógica abiertamente transaccional: aranceles como instrumento diplomático, sanciones como herramienta de disciplina, y un estilo de negociación que premia la urgencia por encima de la estabilidad. Para Europa, esto obliga a una conclusión incómoda: la seguridad ya no viene subsidiada, hay que financiarla y sostenerla. Para China, el camino más racional será evitar una guerra directa y, en cambio, mantener “tensión controlada” para desgastar a rivales con incertidumbre permanente. Para Rusia, el objetivo seguirá siendo estirar el conflicto en Ucrania lo suficiente para quebrar la paciencia política occidental. Y para América Latina, el mensaje es brutal: en un mundo regido por castigo, coquetear con adversarios de Washington ya no genera autonomía, genera vulnerabilidad. México entra a esta etapa con un dilema operativo —no retórico—: mantener la cooperación en seguridad y comercio sin aceptar una degradación de soberanía, mientras intenta contener el riesgo de que la presión estadounidense deje de apuntar solo a estructuras criminales y empiece a apuntar a redes políticas que las protegen.

En la economía global, 2026 consolidará una guerra fría monetaria que ocurre en silencio, pero que ya está reconfigurando decisiones reales. El síntoma más revelador es la convivencia de máximos: acciones, oro, vivienda y activos alternativos subiendo al mismo tiempo. Eso no describe prosperidad sincronizada; describe la erosión gradual de la confianza en el dinero fiduciario, es decir, en monedas cuyo valor depende de la credibilidad política y de la disciplina fiscal. En este entorno, el oro deja de ser solo un “refugio de crisis” y se convierte en señal estructural: normalmente sube ante choques geopolíticos de forma temporal, pero ahora lo hace de manera sostenida porque los bancos centrales lo están acumulando como ancla estratégica. Esa acumulación expresa una lógica de supervivencia: diversificar reservas, reducir exposición a sanciones y prepararse para un mundo donde el acceso a pagos y activos puede volverse un arma. En paralelo, el crecimiento de stablecoins respaldadas por dólar crea un canal nuevo y poderoso: una porción del sistema financiero global se “dolariza” por vías privadas, comprando deuda estadounidense y sosteniendo demanda de letras del Tesoro, lo cual puede estabilizar el sistema… o introducir fragilidades nuevas si alguna gran stablecoin pierde credibilidad. El saldo social es igual de importante: la vida cotidiana se encarece, la movilidad social se estrecha, ahorrar rinde menos que tener activos, y la clase media se convierte en una promesa cada vez más difícil de cumplir.

En tecnología, 2026 será el año en que la inteligencia artificial deje de medirse por asombro y empiece a medirse por infraestructura. La carrera por modelos más capaces seguirá, pero su límite real será físico: energía, centros de datos, redes eléctricas, agua, permisos, cadenas de suministro y capacidad de implementación. La gran paradoja es que la tecnología más “virtual” de la historia depende de una infraestructura brutalmente material. Por eso la energía se vuelve seguridad nacional, y por eso la apuesta nuclear regresa no como nostalgia, sino como necesidad: quien garantice electricidad continua y barata controlará el ritmo real de la revolución de inteligencia artificial. En paralelo, se endurece el dilema político: herramientas cada vez más potentes amplifican desinformación, erosionan confianza pública y abren la puerta al tecnoautoritarismo, no por un golpe militar, sino por sistemas de vigilancia, reputación y control administrados por algoritmos. A nivel laboral, la disrupción no se verá solo en despidos masivos, sino en algo más silencioso: menos oportunidades de entrada para jóvenes, más automatización en tareas de aprendizaje y una economía que puede crecer con “escalera rota”. En conjunto, 2026 se entenderá como la convergencia de tres fuerzas que se retroalimentan: un mundo que negocia bajo coerción, una economía que delata la fragilidad del dinero, y una carrera tecnológica por la superinteligencia que, paradójicamente, puede frenarse por el recurso más básico de todos: la electricidad.

FUENTES

Associated Press News (AP), Axios (AX), Bloomberg (BBG), Brew Markets (BM), Business Insider (BI), Cable News Network (CNN), Coin Telegraph (CT), Coindesk (CD), Consumer News and Business Channel (CNBC), ContraRéplica (CRON), Cryptoslate (CS), Decrypt (DC), Diario Nocturno/Eje Central (NOC), El Economista (ECO), El Financiero (FIN), Geopolítical Intelligence Services (GIS), El Heraldo de México (HER), El Independiente (INP), El Sol de México (SOL), El Universal (UNI), Excélsior (EXC), Financial Times (FT), Forbes (F), Fox News (FOX), International Intrigue (I.I), La Crónica (CRO), La Jornada (JOR), La Razón (RAZ), Milenio Diario (MIL), Morning Brew (MB), Motley Fool (Fool),Opening Bell Daily (OBD), Ovaciones (OVA), Periodic (PER), Reforma (REF), Reporte Índigo (RI), Reuters (RT), Seeking Alpha (SA), The Block (TB), The Information (IT), The Economist (TE), The New York Times (NYT), Wall Street Journal (WSJ), Yahoo Finance (YF).

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